Posts etiquetados ‘incautas’

Parejas que no cuajan

Sip, aunque por lo general la gente quisiera retroceder el tiempo y tener 10 años menos, a mi no me molesta tener los años que tengo, no quiero más ni menos (fácil un año menos), pero a veces cuando conoces a alguien totalmente fuera de tu liga por cuestiones de edad (sea que es notablemente menor o mayor) te preguntas y si… ( y al final terminas diciendo: no, NO HAY FORMA!, pero gracias por preguntar :P)

Hace un par de días mi mami me comentaba lo bien que se sentía desde hace poco, había reafirmado lo encantadora que sigue siendo a pesar de los años, y el jale que aún le queda, porque al fin y al cabo, nunca es muy tarde.
Mi mamá, regia siempre, es separada, con hijos mayores, y le gusta estar siempre linda para ella misma, hace tiempo (después de la decepción del matrimonio) que dejó de pensar en posibles nuevas relaciones, pero mientras más la halaguen más feliz, naturalmente.
Me comentaba cómo hace unas semanas, en una fiesta de reencuentro, un viejo conocido se le pegó toda la noche, preguntándose a sí mismo por qué diablos no la había notado tantos años atrás, tratando de hacer un acercamiento en vano pues a pesar de lo bien que le va a este hombre mi mamá lo encuentra poco interesante y simplemente insoportable. Pero valió el halago para recordar que el atractivo es independiente a la edad.

Pero el tema del post es independiente a mi mamá!! se me vino a la cabeza gracias a una situación de hace un mes.

Estaba yo feliz de la vida con una amiga en la barra de una disco (no hay chicos a la vista pero igual disfruto de mi cerveza) se acercan un par de hombres (nótese! que no digo chicos) uno bastante arrochado, super tranqui, el otro, pues super pilas, que se acerca y nos empieza a conversar. 
Mi primera reacción fue clara: wathefuck!!, puse mi cara de: no hablas en serio, aunque lo encontré cómico, y resultó que este hombre (nro.2) era buena onda, me cayó bien.

Solo para estar claros, este hombre tenía 42, divorciado y con uno o dos hijos pequeñitos, la situación de su amigo era similar, solo que el nro.1 no era divorciado, solo separado, quizás eso explica su nerviosismo, o era simplemente su falta de habilidad social… da igual, el no me cayó muy bien.

Este hombre (nro.1) intentó adivinar mi edad (casi le atina, pero tengo un par de años menos), terminó diciendo: vaya, podría ser tu papá, cuántos años tienes tu papá? (y era cierto, podría ser mi papá, un padre joven, pero padre al fin y al cabo), conversamos un poco más, yo en plan amical total, porque según yo él tenía claro que NO HABÍA FORMA que atracara algo más.
Al rato me dijo: waoo, q linda, dime, si tuvieras 10 años más me darías bola?, le dije que sí (si tuviera diez años más), pero en realidad estaba siendo amable xD, si en realidad tuviera 10 años más aún así tendría que pensarlo muy bien 😛

Por lo general no tengo problemas con la edad, pero claro mi límite hasta ahora ha sido 10 años de diferencia (funcionaron un tiempo corto y luego terminó como siempre, creo que esto es independientemente a la edad, cuando no funciona, pues no funciona, así estés en tus 20’s, 30’s o 40’s en este caso). No sé por qué tiendo a salir con chicos algo mayores que yo, en realidad yo tampoco les funciono o atraigo a los chicos de mi edad, supongo que es una cosa mutua. Aunque un par de veces me ligó con chicos un par de años menores, supongo que no es mi cancha.
Pero si tuviera 10 años más… pues no sé… saldré con viejos o chibolos indiferentemente, creo que será una edad media, en la que la edad en realidad no se nota… quien sabe, fácil me traumo de repente y empiezo a salir con jovencitos deliciosamente atléticos, ojalá 😛

Anuncios

combi.jpg

Cambiando el peso emocional del primer post que me vi en necesidad de escribir básicamente porque tenía que sacarmelo del pecho. Paso al verdadero objetivo de este blog, compartir con los demás esas situaciones entre incómodas y humorísticas en las que de cuando en cuando nos vemos.

Así, este post está a manera de queja, queja contra los desubicados que te gilean en la calle. No, no me refiero a los obreros de construcción, ni a los que al verte venir te chequean de arriba abajo y que cuando ya pasaste giran la cabeza para ver si tienes algo de poto. Tampoco a los que hacen silbiditos y sueltan palabras del tipo: “mamasita”, “lindura”, “sirenita” y más. Hablo de los que en serio creen que cuando te ven por ahí te pueden parar y sacarte el número.

Esto vino a mi mente gracias a que ayer, luego de ser choteada, me junté con un grupo de amigos para que alzaran mi ánimo, y vaya que la compañía y un par de jarras de sangría mejoraron las cosas. Luego uno de ellos, me comentó su caso.

Resulta que se encontraba el feliz como siempre en su micro paseando por las atoradas avenidas de la ciudad cuando la vio. Una chica “ponedora”, con quien cruzaba miradas constantemente, él muy desenvuelto, se sentó a su lado y le metió el habla, ajaaaa y vaya que la chica estaba dispuesta pues terminó dándole su teléfono y su msn.
Y bueno, la cosa terminó en solo amistad según me comentó, la chica ponedora tenía 16 años!! y bueno mi amigo no es un treintón, pero tampoco está para escolares.

Su episodio me hizo recordar algunas situaciones que pasé gracias a esos chicos desenvueltos, la primera de la que tengo memoria y que resulta ser muy parecida a la historia de mi amigo me pasó, coincidentemente, a los 16 años.

Regresaba de la universidad a mi casa, toda una cachimba bien arregladita iniciando el ciclo, cuando un par de chicos playeros empezaron a mirarme, pronto empezaron a maletearse entre ellos para que yo me riera, luego poco a poco se las arreglaron para sentarse más cerca, finalmente uno de ellos terminó en medio del chofer y yo. Este chico desenvuelto (nro.1) logró que hasta el chofer se riera, y empezó a hablarme, de pronto la gente de toda la parte de adelante del micro, incluido el chofer, estaban a la espectativa de mi respuesta. Con tal presión solo atiné a responderle, pero muy cortante, intentando ser seria, lo cual era muy difícil, porque el chico era todo un comediante.
En resumen, sí, sí logró sacarme el número, y averguenza admitirlo, pero trato de excusar tal error con mi juventud e inexperiencia de entonces. Por suerte la cosa no pasó a mayores, ya en mi casa reflexioné, barajé multiples posibilidades, incluyendo la de que fuera un traficante de órganos que me quisiera como su próxima víctima (sí, siempre pienso en lo menos probable), y cuando me llamó para salir, no quise, me llamó de nuevo y tampoco atraqué, creo que entendió la indirecta porque nunca más me llamó.

Y así ha pasado varias veces, pero aprendí mi lección y no he vuelto a caer, aunque siempre hay alguien que te dice “amiga”, “amiga!! no me quieres dar tu número?” siempre reacciono igual, les doy mi mirada de desprecio al estilo del padre Maritín, y los ignoro luego.

Solo una última experiencia para cerrar el tema de los micros, que vale la pena mencionar porque me pareció bastante molesta entonces y bastante graciosa ahora.
Un día iba feliz a mi universidad (nótese que todo pasa camino a mi universidad, el recorrido es largo y siempre se presta a que alguien aproveche el tiempo para molestar), en mi bolso tenía un pin con mi nombre y estaba sentada sola en esos asientos unitarios al costado de la ventana cuando subió un par o un trío de chicos, creo que era un trío.

Uno (sujeto desenvuelto nro.2) se sentó detrás mío, y los demás un poco más atrás, luego empezaron los comentarios gileros, y la conversación entre ellos respecto a la chica linda de más adelante, conversación lo suficientemente alta como para que la chica la escuche y se sienta aludida, tal vez halagada? En ese momento tenía una mezcla de risa, rabia y orgullo, luego cuando empezaron a cantar canciones romanticonas con letras que se acomodaban a la situación y la gente del micro empezó a mirar hacia nosotros… las porciones de risa y orgullo disminuyeron, la de la rabia se incrementó. Me sentía el show del micro una vez más! quizás algún día me anime a hacer un unipersonal en el micro, creo que ya tengo suficiente experiencia siendo el centro de atención y diversión de los demás.

Fue el camino más largo de ese año, según recuerdo, y cuando ya estaba a un minuto de llegar a mi destino, los perspicaces muchachos se fijaron en mi pin, entonces supieron mi nombre (desde entonces ya no lo llevo nunca, creo que está perdido) que fue bien utilizado en sus declaraciones amorosas.
Finalmente y para cerrar con broche de oro, cuando me preparaba para bajar, uno de ellos empezó a cantar: No, no voy a verte más (8), conocida canción de Líbido, uno de mis grupos favoritos, qué lastima que mataran la canción de esa forma.

Pensé que ese era el fin de ellos, y que naturalmente nunca más los vería, pero un par de semanas después, cuando estaba en el micro con mi hermano, subió un duo de chicos a los que no presté mayor atención hasta que una chica en minifalda se subió. Luego los muchachos empezaron con su rutina de gileo humorístico, bastante similar a la que usaron conmigo, eran ellos.
Mi hermano se mataba de risa, y yo también, aunque en el fondo, cuando me di cuenta que tenían una rutina que utilizan con cualquiera! me sentí menos especial, jaja. No más halagos para mí.